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martes, 14 de julio de 2015

SIGMUND FREUD EL TRABAJO DEL SUEÑO "LA MONOGRAFÍA BOTÁNICA" PROF. DEL CURSO PILAR IGLESIAS

EL TRABAJO DEL SUEÑO
La labor de condensación. El proceso de desplazamiento. Los medios de representación del sueño: Puesta en  escena. La elaboración secundaria
En la comparación del contenido manifiesto del sueño con las ideas latentes se evidencia que ha tenido efecto una magna labor de condensación. El sueño es conciso, pobre y lacónico en comparación con la amplitud y la riqueza de las ideas latentes.
Entonces, va a investigar las relaciones del contenido manifiesto con las ideas latentes y averiguar por qué proceso ha surgido de estas últimas aquel primero.
Las ideas latentes y el contenido manifiesto se nos muestran como dos versiones del mismo contenido. Las ideas latentes nos resultan perfectamente comprensibles en cuanto las descubrimos. En cambio, el contenido manifiesto nos es dado como un jeroglífico, para cuya solución habremos de traducir cada uno de sus signos al lenguaje de las ideas latentes.
El material mejor para esta investigación será, sin duda, un sueño en cuya elaboración haya tenido efecto una condensación particularmente enérgica. Elegiremos el de la monografía botánica. A este respecto el sueño de la monografía botánica, ejemplo que se nos muestra como el resultado de una asombrosa condensación.
MONOGRAFÍA :                                                                             BOTÁNICA:

Sueño de la monografía botánica. Contenido manifiesto. «He escrito una monografía sobre una especie (indeterminada) de plantas. Tengo el libro ante mí y vuelvo en este momento la página por la que se hallaba abierto y que contiene una lámina en colores. Cada ejemplar ostenta, a manera de herbario, un espécimen disecado de la planta.» El elemento más evidente de este sueño es la monografía botánica. Como ya indicamos, procede de las impresiones del día del sueño, pues la tarde anterior al mismo había visto realmente en el escaparate de un librero una monograma sobre los ciclámenes. El contenido manifiesto omite mencionar esta especie y conservar tan sólo la monografía y su relación con la Botánica. La «monografía botánica» demuestra en seguida su relación con mi estudio sobre la cocaína, y de esta última se dirige la asociación de ideas, por un lado, al escrito redactado con motivo del aniversario de un laboratorio y a determinados hechos relacionados con tal institución, y por otro, a mi amigo el oculista doctor Königstein, que participó en la aplicación de la cocaína como anestésico. A la persona del doctor Königstein se enlazan, además, el recuerdo del interrumpido diálogo que sostuve con él la tarde anterior y los diversos pensamientos sobre el pago de los servicios médicos entre colegas. Esta conversación es el verdadero estímulo onírico actual. La monograma sobre los ciclámenes es también una actualidad, pero de naturaleza indiferente. Resulta, pues, que la «monografía botánica» del sueño se demuestra como un elemento común intermedio entre ambos sucesos diurnos, tomado sin modificación alguna de la impresión indiferente y enlazado con el suceso psíquicamente importante por amplísimos enlaces de asociaciones. Dice, “Nos hallamos aquí en medio de una fábrica de pensamientos en la que, como en una obra maestra de hilandería y según los famosos versos, del Fausto de Goethe: “se «entrecruzan mil y mil hilos, -van y vienen las lanzaderas, -manan invisiblemente las hebras - y un único movimiento establece mil enlaces”.
Cualquiera que sea el sueño que sometamos a esta disección, confirmaremos los mismos principios; la múltiple determinación y la sobredeterminación de su contenido.
Dice, “Con este objeto elegiremos el sueño de la inyección de Irma, ejemplo en el que reconocemos sin esfuerzo que la labor de condensación se sirve, en el trabajo del sueño, de más de un único medio.
 El personaje principal del contenido del sueño es Irma, mi paciente, que aparece en él con su fisonomía real y, por tanto, se representa al principio a sí misma. Pero ya su colocación, al reconocerla yo junto a la ventana, está tomada de un recuerdo referente a otra persona, aquella señora a la que, según me revelan las ideas latentes, quisiera yo tener como paciente en lugar de Irma. Por el hecho de padecer ésta una difteritis, enfermedad que me recuerda la de mi hija mayor, pasa a representar a ésta, detrás de la cual, y enlazada con ella por la igualdad de nombre, se esconde la persona de una paciente muerta por intoxicación. En el subsiguiente curso del sueño cambia la significación de la personalidad de Irma (sin que su imagen onírica varíe), transformándose en uno de los niños a los que reconocíamos en la consulta pública de nuestra clínica, ocasión en la que demuestran mis dos amigos la diferencia de sus capacidades intelectuales. El paso de una a otra significación quedó, sin duda, facilitado por la representación de mi hija en edad infantil. Por la resistencia que opone a abrir bien la boca, se convierte la misma Irma en alusión a otra señora reconocida por mí una vez, y luego, dentro del mismo contexto, a mi propia mujer. En las alteraciones patológicas que compruebo en su garganta hallo, además, alusiones a toda una serie de otras personas.
Todas estas personas con las que tropiezo al perseguir el elemento «Irma» no entran corporalmente en el sueño, sino que se esconden detrás de la persona onírica «Irma», que queda constituida de este modo como una imagen colectiva con rasgos contradictorios. Un MODO. La condesanción: una imagen colectiva con rasgos contradictorios.
(Otro):
La constitución de tal persona colectiva, para los fines de la condensación onírica, puede llevarse también a cabo fundiendo en una imagen onírica los rasgos actuales de dos o más personas. De este modo es como ha surgido el doctor M. de mi sueño. Este personaje lleva el nombre del doctor M. y habla y actúa como él, pero su aspecto físico y sus padecimientos corresponden a otra persona: a mi hermano mayor. Un único rasgo, la palidez, se halla doblemente determinado, siendo común en la realidad a ambas personas. (MODO 3): Un análogo personaje mixto es el doctor R. en el sueño de mi amigo, que es mi tío. Pero en este caso ha quedado constituida la imagen onírica de un tercer modo diferente. No he reunido rasgos físicos del uno con otros del otro, disminuyendo así la imagen mnémica de cada uno en determinados detalles, sino que he puesto en práctica el procedimiento seguido por Galton para lograr sus retratos de familia; esto es, proyectar ambas imágenes una sobre otra, con lo cual resaltan, acentuados, los rasgos comunes y se destruyen los diferentes, apareciendo sólo vagamente en la imagen. De este modo resalta, acentuada, como rasgo común en la vaga fisonomía formada por superposición de las dos personas diferentes, la barba rubia, detalle que contiene, además, una alusión a mi padre y a mí mismo, facilitada por la relación al encanecimiento.
 La constitución de personas colectivas y mixtas es uno de los principales medios de que se sirve la condensación onírica. No tardaremos en tener ocasión de ocuparnos nuevamente de ella en relación con otras cuestiones. La asociación «disentería» en el sueño de la inyección se halla también múltiplemente determinada: de una parte, por similicadencia parafásica con «difteria» (Dysenterie-Diphaérie), y de otra, por la relación con el paciente enviado por mí a Egipto y cuya histeria logra burlar al médico. La mención de la propilena en el sueño se demuestra también como un interesante caso de condensación. Lo que las ideas latentes contenían no era propilena sino amilena. Pudiera creerse que no ha tenido aquí efecto, en la elaboración del sueño, más que un sencillo desplazamiento. Así, es, en efecto; pero este desplazamiento se halla al servicio de los fines de la condensación, como lo prueba el siguiente apéndice que aquí agregamos al análisis de este sueño. Deteniendo mi atención un momento más en la palabra propilena, se me ocurre que es similicadente a propileos (Propylen-Propiläen). Con esta palabra se alude no solamente a Atenas, sino también a Munich. A esta última ciudad fui un año antes de mi sueño, con ocasión de una grave enfermedad de mi amigo. La intervención de este último en mi sueño se hace luego indiscutible por la emergencia del elemento trimetilamina, que surge poco después de propilena.
Supongamos separados, pero enlazados por la contraposición, el grupo de representaciones de mi amigo Otto, que no me comprende, me niega la razón y me regala un licor que huele a amilena, y el de mi amigo Wilhelm, que me comprende, me daría la razón y al que debo tantos valiosos datos, entre ellos algunos interesantísimos sobre el quimismo de los procesos sexuales. Lo que del grupo de Otto ha de despertar particularmente mi atención se halla determinado por los sucesos recientes provocadores del sueño. La amilena pertenece a estos elementos sobresalientes, predestinados a pasar al contenido manifiesto. El amplio grupo de representaciones Wilhelm es precisamente animado por la contraposición con el grupo Otto y en él quedan acentuados los elementos que recuerdan los ya citados en este último. En mi sueño recurro a una persona que ha despertado mi desagrado ante otra que puedo oponerla a voluntad, y hago que mi amigo responda punto por punto a mi contradictor. De este modo, la amilena de Otto despierta también en el otro grupo recuerdos pertenecientes al círculo de la Química, y la trimetilamina, apoyada por varios lados llega al contenido manifiesto. También amilena podía llegar inmodificada a dicho contenido, pero sucumbe a la actuación del grupo Wilhelm, siendo buscado en toda el área mnémica que este nombre ocupa un elemento que pueda proporcionar doble determinación para amilena. Cercana a amilena se halla para la asociación propilena, y desde el grupo Wilhelm sale a su encuentro Munich con los Propileos.
En propilena-propileos se encuentran ambos círculos de representaciones, y entonces llega este elemento intermedio, como por una especie de transacción, al contenido manifiesto. Se ha creado aquí una especie de elemento común intermedio que permite una múltiple determinación. Vemos así palpablemente que la multipledeterminación  tiene que facilitar el acceso al contenido manifiesto. Para la formación de este producto intermedio se ha llevado a cabo un desplazamiento de la atención desde lo realmente pensado a un elemento próximo en la asociación.
El estudio del sueño de la inyección presenta ya más claramente a nuestros ojos los procesos de condensación que tienen efecto en la elaboración onírica. Hemos podido reconocer, como peculiaridades de la labor de condensación de selección de los elementos repetidamente emergentes en las ideas latentes, la formación de nuevas unidades (personas colectivas y productos mixtos) y la constitución de elementos comunes intermedios.
 ¿Para qué sirve la condensación y qué es lo que la impulsa? Son interrogaciones que nos plantearemos cuando emprendamos el estudio en conjunto de los procesos psíquicos que se verifican en el trabajo de los sueños. Por ahora nos contentaremos con dejar establecida la condensación onírica como una singular relación entre las ideas latentes y el contenido manifiesto de los sueños.
La labor de condensación del sueño se hace más que nunca evidente cuando toma objetos palabras y nombres. Las palabras son tratadas con frecuencia por el sueño como si fueran cosas, y sufren entonces iguales uniones, desplazamientos, sustituciones y condensaciones que las representaciones de cosas. Resultado de estos sueños es la creación de formaciones verbales singularísimas y a veces muy cómicas.
-Una vez que un colega me remitió un trabajo suyo en el que, a mi juicio, se concedía valor exagerado a un moderno descubrimiento fisiológico y, sobre todo, se trataba de él en términos harto ampulosos, soñé a la noche siguiente una frase que indudablemente se refería a dicho trabajo. Esta frase era: «Es éste un estilo verdaderamente norekdal.» La solución de este producto verbal me resultó al principio difícil. No cabía duda de que se había formado en calidad de parodia de superlativos tales como «colosal» y «piramidal», pero no era fácil adivinar de dónde procedía. Por fin quedó dividido este monstruo verbal en los nombres Nora y Ekdal, que son los de dos personajes de dos conocidas obras de Ibsen. Poco tiempo antes había leído un artículo periodístico sobre Ibsen, original del mismo autor, cuya última obra criticaba en mi sueño.


B) El proceso de desplazamiento.
 Al reunir los ejemplos de condensación onírica antes expuestos, hubimos de advertir la existencia de otra relación no menos importante. Observamos, en efecto, que los elementos que se nos revelan como componentes esenciales del contenido manifiesto están muy lejos de desempeñar igual papel en las ideas latentes. E inversamente, aquello que se nos muestra sin lugar a dudas como el contenido esencial de dichas ideas puede muy bien no aparecer representado en el sueño. Hállase éste como diferentemente centrado, ordenándose su contenido en derredor de elementos distintos de los que en las ideas latentes aparecen como centro. Así, en el sueño de la monografía botánica, el centro del contenido manifiesto es, sin disputa, el elemento «botánico», mientras que en las ideas latentes se trata de los conflictos y complicaciones resultantes de la asistencia médica entre colegas, y luego, del reproche de dejarme arrastrar demasiado por mis aficiones, hasta el punto de realizar excesivos sacrificios para satisfacerlas, careciendo el elemento «botánica» de todo puesto en este nódulo de las ideas latentes y hallándose, en todo caso, lejanamente enlazado a él por antítesis, dado que la Botánica no pudo contarse nunca entre mis aficiones.
Ahora bien: estos elementos esenciales, acentuados por un intenso interés, pueden ser tratados en la elaboración onírica como si poseyeran un menor valor, y, en su lugar, pasan al contenido manifiesto otros que poseían seguramente menos valor en las ideas latentes. Experimentamos en un principio la impresión de que la intensidad psíquica  (#293) de las representaciones carece de toda significación para la selección onírica, rigiéndose ésta únicamente por la determinación, más o menos multilateral de las mismas. Pudiera creerse que al sueño manifiesto no pasa aquello que posee mayor importancia en las ideas latentes, sino tan sólo lo que en ellas se halla múltiplemente determinado. Pero esta hipótesis no facilita en lo más mínimo la inteligencia de la formación de los sueños, pues nos resistiremos a creer, en un principio, que los dos factores indicados -la multipledeterminación  y el valor intrínseco, (la sobredeterminación)- puedan actuar sino en un mismo sentido sobre la selección onírica, y juzgamos que aquellas representaciones que en el contenido latente poseen la máxima importancia habrán de ser también las que con mayor frecuencia retornen en él, dado que constituyen a manera de centros de los que parten las diversas ideas latentes.
Y, sin embargo, puede el sueño rechazar estos elementos intensamente acentuados y multilateralmente sustentados y acoger, en su contenido, otros que no poseen sino la última de tales dos cualidades. Para resolver esta dificultad recordaremos otra de las impresiones que experimentamos al investigar la sobredeterminación del contenido manifiesto. No nos extrañaría que algunos de nuestros lectores hubiesen juzgado ya en dicha ocasión que la sobredeterminación de los elementos del sueño no constituía ningún descubrimiento de importancia, sino algo natural y esperado. En efecto, puesto que en el análisis se parte de dichos elementos y se anotan todas las asociaciones que el sujeto enlaza a cada uno de ellos, no es maravilla ninguna que en el material de ideas así reunido retornen los mismos con especial frecuencia. Rechazando desde luego este juicio expondré aquí algo a primera vista muy análogo: entre las ideas que el análisis nos descubre, hallamos algunas muy lejanas al nódulo del sueño y que se comportan como interpolaciones artificiales encaminadas a un determinado fin. Fácilmente descubrimos éste.
Tales ideas establecen un enlace, a veces harto forzoso y rebuscado, entre el contenido manifiesto y el latente, y si en el análisis excluyésemos estos elementos, nos encontraríamos con que faltaba a los elementos del sueño no ya una sobredeterminación, sino una determinación suficiente por las ideas latentes. Llegamos de este modo a la conclusión de que la múltiple determinación, decisiva para la selección onírica, no es siempre un factor primario de la elaboración del sueño sino con frecuencia un resultado secundario de un poder psíquico que aún desconocemos. De todos modos tiene que ser muy importante para el paso de los diversos elementos al sueño, pues podemos observar que cuando no surge espontáneamente y sin ayuda alguna del material onírico es laboriosamente constituida. Habremos de pensar, por tanto, que en la elaboración onírica se exterioriza un poder psíquico que despoja de su intensidad a los elementos de elevado valor psíquico, y crea, además, por la superdeterminación de otros elementos menos valiosos, nuevos valores, que pasan entonces al contenido manifiesto. Cuando así sucede habrán tenido efecto, en la formación del sueño, una transferencia y un desplazamiento de las intensidades psíquicas de los diversos elementos, procesos de los que parece ser resultado la diferencia observable entre el texto del contenido manifiesto y el del latente. El proceso que así suponemos constituye precisamente la parte esencial de la elaboración de los sueños y le damos el nombre de desplazamiento. El desplazamiento y la condensación son los dos obreros a cuya actividad hemos de atribuir principalmente la conformación de los sueños.

No es, a mi juicio, nada difícil reconocer el poder psíquico que se exterioriza en los hechos del desplazamiento. Resultado de este proceso es que el contenido manifiesto no se muestra igual al nódulo de las ideas latentes, no reproduciendo el sueño sino una deformación del deseo onírico inconsciente. Pero la deformación onírica nos es ya conocida y la hemos referido a la censura que una instancia psíquica ejerce sobre otra en la vida mental; y el desplazamiento constituye uno de los medios principales para la consecución de dicha deformación. Is facit cui profuit  (*106). Podemos, pues, suponer que el desplazamiento nace por la influencia de dicha censura, o sea de la defensa endopsíquica  (#294). En subsiguientes investigaciones nos ocuparemos del desarrollo e influencia recíproca de los procesos de desplazamiento, condensación y superdeterminación dentro de la formación de los sueños, y señalaremos cuál es el factor dominante y cual el accesorio. Por el momento nos limitaremos a indicar una segunda condición que deben cumplir los elementos que pasan al contenido manifiesto; la de hallarse libres de la censura de la resistencia. Con el desplazamiento contaremos ya en adelante, para la interpretación onírica, como un hecho indiscutible. 

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